Jonatan Díaz. Licenciado en Seguridad y Defensa, miembro Observatorio de Crisis. Director de Foladh.

En Bío Bío, hemos llegado a un total de 3.401 casos acumulados, de los cuales se mantienen activos 1.241 (por sobre el promedio nacional). Esto nos pone en un tránsito inevitable: se decretará cuarentena total. En Valparaíso, se hizo cerca de 5 mil casos, no hay razón para que aquí sea diferente.

El problema que vamos a enfrentar es que ni el Gobierno ni el Jefe de Defensa Nacional encargado del estado de catástrofe en nuestra región, contralmirante Carlos Huber, han tomado las medidas para enfrentar ese momento: no hay condiciones objetivas para una cuarentena digna.

Esa contradicción nos lleva a otra, ¿es lo más adecuado tener un militar preparado para la guerra a cargo de salvar vidas en un estado de catástrofe?

Mi respuesta es no, pero tampoco lo es un intendente que sigue siendo funcionario de La Moneda, que no vela por lo que ocurre en la Región, que sólo cumple instrucciones.

Si no enmendamos el camino los costos serán muy altos, más que nunca urge conformar una Mesa Regional Covid-19, de modo que exista colaboración para la toma de decisiones, para que desde lógicas colaborativas podamos avanzar en soluciones territoriales, para enfrentar una crisis que sólo puede agudizarse los próximos días y que permita implementar algunas medidas urgentes y previas a la cuarentena total, tales como el abastecimiento de la población, calefacción, desplazamientos controlados, servicios de primera necesidad, testeos masivos planificados en los territorios, y por cierto acceso a la información para la toma de decisiones que permita tanto a autoridades, organismos públicos y a la sociedad organizada actuar en conjunto.

Debemos aprender de la experiencia de las regiones que ya se encuentran en cuarentena y que no logran cumplirla por no contar con las condiciones necesarias.

Porque cuando deberíamos estar preparándonos para la hora cero, el momento inevitable de la cuarentena, las autoridades parecen más preocupadas de fiscalizar, multar y de trasladar la responsabilidad a la población, sin comprender que una cuarentena sin dignidad, sin alimentos, sin servicios básicos, sin calefacción no es más que una medida incumplible.

Por lo pronto debemos reforzar la solidaridad vecinal, las ollas comunes barriales han demostrado mayor eficacia que la entrega de cajas del Gobierno y eso es una señal de abandono que se percibe en el aire, que lo siente la gente.