En 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el día 3 de mayo como el Día Mundial de la Libertad de Prensa, en conmemoración de la “Declaración de Windhoek” publicada dos años antes, en el marco de un encuentro organizado por la ONU y la UNESCO a favor de la prensa independiente y pluralista en el continente africano, celebrado entre el 29 de abril al 3 de mayo de 1991, en dicha ciudad de Namibia.

La iniciativa fue aprobada bajo la idea de “fomentar la libertad de prensa en el mundo al reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática”.

Esta nueva conmemoración se da en el contexto del agravamiento de ciertas dificultades para una vigencia de los principios de la libertad de prensa, el derecho a la información, y la libertad de expresión, y donde la actual pandemia global ha mostrado la crucial relevancia que tiene la información y comunicación plural y veraz a disposición de las personas, colectivos y sociedades.

En el Informe de la UNESCO “Periodismo, libertad de prensa y COVID-19” se señalan algunos de los impactos negativos que ha provocado la pandemia en la situación de los derechos a la libertad de prensa y a la comunicación, ocasionados como consecuencia de las medidas de restricción dictadas por los gobiernos:

“[…]  Entre los derechos amenazados por estas restricciones, se encuentran los siguientes:

• La libertad de expresión y la libertad de prensa se han limitado a través de leyes propuestas para combatir la desinformación o las ‘noticias falsas’. Estas leyes podrían tener como efecto la criminalización de los periodistas, a menudo simplemente por emitir una crítica o comentar sobre debates políticos.
• El derecho de acceso a la información se ha visto afectado debido a la suspensión en algunos casos del derecho público a solicitar información. Este derecho constituye la otra cara del derecho a la libertad de prensa, y destaca la importancia de que los gobiernos pongan a disposición la maxima información posible. El acceso a Internet es igualmente importante, y sin embargo varios países no han logrado remediar los obstáculos preexistentes.
• Las intrusiones a la privacidad, a través de una vigilancia aumentada (a menudo relacionada con el rastreo de contagios y la aplicación de cuarentenas), son a veces desproporcionadas, y podrían correr el riesgo de continuar (permitiendo su abuso para otros fines) mucho después del fin de la pandemia”.

Entretanto, en nuestro país, varios hechos relacionados entre sí vienen provocando una regresión en esta materia, tal como han denunciado el Colegio de Periodistas e incluso indicadores internacionales sobre el tema.

En particular, entre los hechos de mayor gravedad en el último tiempo, se encuentran los casos de espionaje ilegal a periodistas y medios de comunicación, los “telefonazos” y presiones de parte del Gobierno de Sebastián Piñera hacia directivos de medios de comunicación, la violencia policial contra periodistas y comunicadores en el contexto de las movilizaciones sociales acrecentadas desde el inicio de la revuelta social en octubre de 2019, y las deliberantes declaraciones de las ramas de las fuerzas armadas frente a una parodia crítica hacia sus instituciones (Ver “Sobre la situación de los derechos a la libre expresión y a la información en Chile a propósito del asedio al canal La Red TV”, Foladh). Ya anteriormente, en el contexto de la revuelta social, un completo informe había sido publicado bajo el título de “Libertad de expresión en el contexto de las protestas y movilizaciones sociales en Chile entre el 18 de octubre y el 22 de noviembre de 2019”, elaborado por el Observatorio del Derecho a la Comunicación y la Fundación Datos Protegidos, además de académicos en la materia.

Varias de estas situaciones han sido ya objeto de presentaciones dirigidas a la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a cargo del abogado colombiano Pedro Vaca V.

Precisamente el día de hoy, las situaciones señaladas han provocado la convocatoria de una sesión de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, para revisar la situación en esta materia, a la que están citados entre otros, el Ministro de Defensa del gobierno, Baldo Prokurica, el Director de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, Dino Pancani, el Presidente del Colegio de Periodistas de Chile, Danilo Ahumada, el Director Ejecutivo de la Red, Víctor Gutiérrez, los periodistas Mauricio Weibel y Javier Rebolledo.